viernes, 17 / 04 / 2026

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Policía del SIP y San Diego agredieron a una joven mujer

Vanessa está   empeñada en que se haga justicia en su caso, ya que fue aventada al suelo por  la Policía de San Diego, fue golpeada a punta de patadas por  funcionarios del SIP en una baño de la institución y colgada de las manos con doble esposa y para que le permitieran realizar una llamada porque sus dos pequeños hijos estaban solos en su casa tuvo que amenazar con cortarse las venas

Marco Hernández

El miércoles 22 de noviembre a  Vanessa Velandría y su esposo Orlando Pacheco se le vino encima toda la maldad  de los cuerpos policías del municipio San Diego.

Ese día,  ella  y su esposo,   a las 9:30 de la mañana venían saliendo de la vía de servicio de Yuma, cuando una moto conducida por un hombre que estaba acompañado de sus dos hijas pequeñas casi los choca.

Afortunadamente no ocurrió nada, por lo que siguieron su camino. No obstante cuando se detuvieron en el semáforo de La Embotelladora, el hombre con sus dos hijas los alcanzó.

Entonces se presentó una fuerte discusión que terminó en una riña entre los dos hombres y Pacheco golpeó en la cara a su rival, quien se quitó el casco  y lo utilizó como arma, sólo que cuando intentó darle a Pacheco, golpeó a una de sus hija.

En ese momento, relata Vanessa Velandria,  llegó una patrulla con un  oficial de nombre Ocumo al frente y varios  policías en moto., que neutralizan a mi esposo y calman al señor.

Asegura Vanessa que como la moto de su esposo quedó encendida, ella tomó la llave e intentó apagarla,  y fue en ese momento cuando un policía la tomó por la espalda, le aplicó una llave por el cuello y la  tiro al suelo, causándole heridas en las piernas.  “Mi reacción fue alterarme y comencé a gritar. Entonces me dicen que estoy detenida. Yo les dije por qué, si la riña fue entre mi esposo y el señor.

 Entonces la llevaron,  junto con su esposo y el señor al módulo del Servicio de Investigación Penal (SIP) que se encuentra en Farmatodo.

Pero si Vanessa Velandria pensó que su pesadilla había terminado, no estaba preparada para el horror que le tocó vivir.

“A mi esposo lo metieron en el calabozo, al señor no sabemos a  qué  acuerdo llegó porque lo dejaron libre. A mí   me metieron en un baño inmundo y oscuro, con una agente en la puerta, por lo que me resistí  a ser detenida en ese lugar y comencé a gritar. Pero mis gritos y lágrimas los pusieron más agresivos, fue entonces, cuando llegaron cuatro policías y comenzaron a golpearme a patadas y  un policía de nombre Juan Duarte, me piso la mano con uno de sus pies  con mucha fuerza para que soltará el teléfono y un monedero que cargaba, aun con mi dolor  pude identificar dos apellidos más,  Rubio y Suárez.

 “Como no dejaba de gritar Duarte ordenó que me pusieran doble esposa y  me sacaron a la parte de afuera del módulo y me colgaron a una ventanilla con las manos arribas y como soy pequeña quedé con los pies en el aíre, por lo que gritaba más duro para llamar la atención de las personas iban a comprar a Farmatodo, relata aun con el miedo encima Vanessa.

 Entonces –continúa-  se dieron cuenta que no les convenía tenerme afuera  me llevaron al calabozo, donde llegó una oficial y me lanzó un vaso de agua a la cara.

“Como a las 12:30 del mediodía  llegó una patrulla de la Policía de San Diego y nos llevaron al comando del Big low Center . A mi esposo lo meten a una celda y a mí me encierran en un calabozo.  Quería comunicarme con un familiar,  pero me niegan el derecho a una llamada. Le di una  patada a la puerta y se vino una rejilla abajo. Amenazó que si no me sacan me cortaba las venas. Me sueltan y me dejan en el patio, recuerda Vanessa.

Un oficial le permite realizar una llamada. Se comunicó con su hermana, para decirle que sus dos hijos, que son muy pequeños estaban solo en la casa, al tiempo que la puse al tanto de la situación

“Pasamos la noche en el calabozo y el jueves nos llevaron al Palacio de Justicia pero como era  día de fiesta no nos procesaron. Otro día en el calabozo. El viernes nos volvieron a llevar al Palacio de Justicia. A mi esposo lo acusaron de lesiones al señor y a mí no sé de qué,   porque el expediente no había  llegado”

“En el Palacio de Justicia, al verme los golpes recibidos por la Policía del SIP y las raspaduras de la caída por la caída al suelo que me propició el agente de la Policía de San Diego,  me dieron una orden para el médico forense  y me enviaron al  Senamec, donde me hicieron los exámenes.

Pero Vanessa está   empeñada en que se haga justicia en su caso, ya que fue aventada al suelo por  la Policía de San Diego, fue golpeada a punta de patadas por  funcionarios del SIP en una baño de la institución y colgada de las manos con doble esposa y para que le permitieran realizar una llamada porque sus dos pequeños hijos estaban solos en su casa tuvo que amenazar con cortarse las venas. El día sábado consignó una  denuncia ICAP, contra los policías de San Diego que actuaron en el procedimiento contra ella en el semáforo de la  Embotelladora. El miércoles fue la Fiscalía para una denuncia contra todos los funcionarios que le causaron sus lesiones en las piernas

A todo esto la moto sigue detenida y ella teme por su integrad física

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